Fármacos que prolongan el intervalo QT: un problema inadvertido

Imaginemos el caso figurado de un paciente anciano, polimedicado, en tratamiento entre otros fármacos con escitalopram. Nuestro hipotético paciente inicia un cuadro de infección respiratoria, que es tratado con azitromicina. Ante un empeoramiento del mismo, requiere de breve ingreso hospitalario, en el contexto del cual sufre un episodio de delirium, que es tratado con haloperidol. En un breve lapso de tiempo, y aunque pueda resultar casi inadvertido, se habrían empleado de forma concomitante tres fármacos con potencial para prolongar el intervalo QT del electrocardiograma (ECG), algo puede incrementar el riesgo de arritmias tipo Torsade de pointes (TdP) y muerte súbita.

Aunque en la gran mayoría de ocasiones no tiene consecuencias, la prolongación del intervalo QT de origen iatrogénico y los riesgos que conlleva, están presentes en la práctica clínica. ¿Cuántas veces leemos en fichas técnicas… “Este medicamento puede prolongar el intervalo QT e inducir arritmias…”?. Lo cierto es que es tal la cantidad de fármacos que pueden aumentar dicho intervalo, que por frecuente pareciera que este problema deja de ser considerado o analizado con el detalle que merece, pasando prácticamente desapercibido.

El Arizona Center for Education and Research on Therapeutics (AZCERT) actualiza a través de CredibleMeds, un completo listado que puede consultarse bajo suscripción gratuita, de los fármacos a evitar en pacientes con síndrome de QT largo congénito, así como un listado de fármacos que pueden prolongar el intervalo QT del ECG, clasificados en tres categorías de riesgo según riesgo descrito de prolongación de intervalo QT y de TdP: fármacos con riesgo conocido, riesgo posible y riesgo condicional (es decir, pueden causar TdP bajo ciertas condiciones).

Entre los 66 principios activos con riesgo conocido de TdP, podemos citar muchos de uso común en las consultas de Atención Primaria: antidepresivos (citalopram y escitalopram), neurolépticos (sulpirida, haloperidol, clorpromazina, levopromazina), antibióticos del grupo de los macrólidos (azitromicina, claritromicina, eritromicina) o quinolonas (levofloxacino, moxifloxacino), antieméticos (domperidona, ondansetrón), antifúngicos (fluconazol), antiarrítmicos (amiodarona, flecainida, procainamida), betabloqueantes (sotalol), cloroquina e hidroxicloroquina, donepezilo…

Con posible riesgo hay recogidos 139 principios activos, y con riesgo condicional 53. Recordemos han sido varias las notas informativas de la AEMPS publicadas a lo largo de estos años, y que en ocasiones este efecto adverso ha supuesto la retirada de fármacos del mercado.

Por tanto, la prolongación del QT es otra cuestión de seguridad más a tener en cuenta en pacientes polimedicados: en todos ellos, y muy especialmente en cardiópatas o ante alteraciones del ECG, es preciso revisar los tratamientos activos, tango agudos como crónicos, identificando aquellos medicamentos que de forma individual o sumatoria tengan capacidad de prolongar del intervalo QT, y actuando en consecuencia.

MGG, JRG
Grup del Medicament

Para más información: Medicamentos y prolongación del intervalo QT. Boletín de Información Terapéutica de Navarra (BIT), 2013.

Créditos imagen: Rawpixel vía Freepik

Respón

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