Exceso de aporte de iodo en embarazadas y riesgo de hipotiroidismo en el recién nacido

Iniciamos con esta entrada una serie de resúmenes de los artículos más destacados de la revista Prescrire. A nuestro entender, la presente es la noticia más relevante del número del mes de junio de 2021.

En esta revisión se informa de casos de hipotiroidismo o bocio en recién nacidos de madres que utilizaban dosis excesivas de iodo, recogidos por los sistemas de farmacovigilancia de diferentes países. Aunque no es algo nuevo, merece la pena destacarlo, ya que sus consecuencias en ocasiones han sido importantes con casos de sordera irreversible, retraso del desarrollo intelectual o incluso un caso de muerte del neonato por compresión traqueal debida a bocio.

Se han descrito casos de sobredosis de iodo por aporte de algunos suplementos vitamínicos, pero también por el tratamiento con amiodarona, uso de contrastes yodados, alimentos ricos en iodo (suplementados o algunos tipos de algas) e incluso por el uso de dosis altas de povidona yodada durante el parto o la cesárea. Parece ser que una dosis alta puede llegar a bloquear durante semanas la producción de hormona tiroidea en la glándula tiroidea del feto y el recién nacido. Al margen de seguridad entre la ingesta de iodo por parte de la madre y los efectos tóxicos sobre el feto es estrecho, por lo que no se trata de una cuestión banal.

Las autoridades sanitarias francesas no recomiendan la suplementación sistemática a las embarazadas, incluso teniendo en cuenta que en Francia, al igual que en España, la suplementación con iodo de la sal común no es obligatoria. En caso de sospecha de ingesta insuficiente, la dosis máxima recomendada de suplementos de iodo en la gestante es de 150 mcg/día, y cabe señalar que algunos suplementos polivitamínicos de libre dispensación en las oficinas de farmacia pueden contener una dosis de iodo muy por encima de la dosis máxima recomendada.

Las recomendaciones del PAPPS 2020, para la mujer embarazada tampoco aconsejan la suplementación rutinaria con iodo, aunque sí aconsejan el consumo de sal yodada y al menos tres raciones de lácteos al día. En caso de precisar suplementación, la dosis diaria recomendada por el PAPPS oscila entre 150-250 mcg/día.

Estas recomendaciones chocan con la práctica rutinaria de la atención a las gestantes en nuestro medio, en donde no es infrecuente encontrar gestantes en las que se ha prescrito un preparado con iodo durante todo el embarazo, habitualmente asociado a otros oligoelementos o vitaminas.

En definitiva, la prescripción rutinaria a las gestantes de preparados que contienen iodo, hierro u otros minerales o vitaminas, no solo es un ejemplo de prescripción irracional y por tanto inútil, sino que además puede ser perjudicial precisamente para el feto, a quien se pretende proteger.

Parece obligado, para concluir, resumir de nuevo las indicaciones de suplementos de vitaminas y minerales en embarazadas:

– Ácido fólico: 400 microgramos al día (no 5.000 mcg), desde los dos meses previos a la concepción hasta los tres meses de gestación (no más allá), con objeto de realizar profilaxis de defectos en el tubo neural.

– No está indicada la suplementación sistemática con hierro, iodo, calcio, ni vitamina D, sino asegurar su ingesta a través de una alimentación variada y equilibrada.

– La anemia ferropénica en la embarazada se diagnostica con un nivel de hemoglobina inferior a 11 gr/dl y unos valores bajos de ferritina.

Grup del Medicament

Créditos imagen: Le Petite Femme

Respón

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